lunes, 23 de enero de 2012

Una entrada a la desconocida Mongolia








Este agosto decidimos hacer un viaje espectacular: combinar la intensa y la creciente China, con la tranquila y desconocida Mongolia.

Antes de irnos, en las típicas cenas de amigos cuando comentábamos que nos ibamos a Mongolia, la respuesta era "¿y qué vais hacer allí?" "¡si allí no hay nada!" (curiosamente la misma respuesta cuando les dije meses atrás que me iba a Togo ;) ¡Me encanta lo no descubierto!)


Nada...




...Puede que precisamente eso sea uno de los atractivos de Mongolia. Ese "nada" se podría redefinir en un "todo". Al final, todo cambia según quién y cómo lo mire ;)


¡Empecemos! :)

A medida que te vas alejando de la contaminada y aglutinada capital Ulaan Bataar, con su clara influencia soviética plasmada en la mayoría de sus edificios, ves que no hay "nada" a ojos iniciales de occidental. Ese "nada", se va convirtiendo en infinitos elementos indescriptibles para la vista (y alma) humana: hay tranquilidad, hay aire puro, tan fresco como para llenarte los pulmones a la vez que bien oxigenarte y sanarte, vistas infinitas a paisajes que van cambiando (obviamente sin los molestos complejos hoteleros que tanto molestan a la vista): pasas por un pequeño desierto, que se convierte Km allá en el gran Desierto de Gobi; sigues con el 4x4, pasas después por preciosas montañas verdes, intocadas, como si no hubiera pasado el hombre por allí, con sus águilas libres en el cielo... y un Sol...



Pero ¡oups! ¡Sorpresa! Sólo los locales saben reconocer cuando un leve sonido anticipa una intensa y fuerte lluvia. Etka, nuestro conductor local, señala al cielo y dice "lluvia!!" (en mongol, claro ;)). Nosotros no sabemos ver nada... pero 4 minutos de reloj después, empieza a caer una fuerte lluvia tan intensa que se convierte en granizado. Increible, en una milésima de segundo, lo que cambia el paisaje. ¡No se ve a metros vista! Difícil conducir así... con lo que nos alojamos en una cabaña que hay en el camino. Con sus "cowboys" mongoles originales: botas de montar, sombrero auténtico marcando territorio, el traje típico con su amplio cinturón de color... y esa mirada que les hace dueños de su tierra y su caballo. ¡Qué gratificante es sentirse en un lugar tan perdido en la Tierra y tan desconocido para nosotros, con la lluvia que paraliza cualquier movimiento en el exterior, rodeados en la cabaña de su gente y sus costumbres, compartiendo el mismo plato!



Y menudo plato: hamburguesa de carne de cabra (¡buenísima! ¡y eso que yo no soy carnívora!), huevo, arroz, patatas al vapor, y... ¡ketchup!. Todo tan calentito que se agradece después a la inmensa y brusca bajada de temperaturas debido a la tormenta. ¡Para chuparse los dedos!



Lo gracioso era para comunicarnos con Etka. Al ser de costumbre nómada, desconoce idiomas más que el mongol. Para descubrir de qué era la carne, tuvimos que pasar por descripciones mímicas de los distintos animales hasta dar con la cabra. Aún así nos quedaron dudas de si habíamos entendido bien hasta el último momento. La aventura de viajar en lo desconocido :)


La lluvia decide parar y, al instante, sale un potente Sol. La cabaña se vacía al instante y nosotros retomamos la ruta.

... y se acaba el asfalto. Sí, señores, en Mongolia, pasados unos Km de la conocida capital, se acabó el asfalto, y desde entonces, debes guiarte por tu trabajada intuición, una cualidad nata de los que han nacido y vivido allí. ¡Suerte de Etka! No hay caminos ni señales, ¡nada! Sólo conocerse el terreno te sabrá llevar a tu destino...




Y empezamos a ver "guers", la casa típica donde viven las familias nómadas y seminomadas de Mongolia, en plena naturaleza, sin más recursos que su propio ganado y lo que la naturaleza nos regala. Se trata de una estructura de madera, cubierta por una gran tela blanca, con un sólo espacio único en su interior. Los afortunados tienen una caldera en el centro con un tubo que sale por el abujero central superior del guer, para dar calor en invierno (e incluso en verano hay zonas donde las temperaturas bajan bruscamente durante la noche, llegando a diferencias día-noche de temperatura de 10ºC) y cocinar durante todo el año. Es curioso que los guers están separados unos de otros por una distancia mínima de unos kilómetros para asegurarse que unos animales no se pisen a otros. No temen quedarse sin espacio, les "sobra".

Guer por fuera


Sus animales lo son todo para ellos. No solo su alimento sino también su compañía, transporte, y guardianes. Los bebés mongoles juegan sin miedo alrededor de ellos y se podría decir que hasta les maltratan como si fueran juguetes. Y no acaban ni heridos ni con temor a lo que un bello animal les pueda hacer. ¡Juegan juntos! Es precioso.

En los guers no tienen baños. Ese es un detalle que al occidental nos cuesta. Si te entran ganas, paséese usted por la naturaleza hasta encontrar el lugar que mejor le plazca y con sus propios recursos... Ellos están acostumbrados, para nosotros es más difícil. Sobretodo en plena noche, cuando debes salir del guer, sin luz, sin saber donde pisas y con perros alrededor, y con todas las ovejas custodiándote... una intriga.

Guer por dentro


Su comida es riquísima a la vez que muy simple. Hacen quesos con sus propias ovejas y vacas, yogures con leche fermentada de yak (complementados con azúcar para los que son dulzones están de vicio), sacan leche fresca de sus vacas cada día (¡hay que tener fuerza!), carne que dejan a secar en los techos de sus propias casas hasta que esté lista (un poco... ummm... ¿raro? dormir bajo carne colgada en tu techo), huevos... y a lo que yo no me atreví, pero mi estupenda pareja sí, es a probar la leche fermentada de caballo... Les encanta, a los mongoles, y dicen que te asegura un crecimiento fuerte y sano... ¡Parecía asquerosa! Y así lo confirmó la expresión de David mientras por complacer a Etka la "degustaba"... ¡buag! Es tal la costumbre, que cada familia (suelen habitar una familia completa por guer, en Mongolia nada de tener habitaciones individuales o espacios privados). hace su leche de caballo, y la dejan en una mesita fuera del guer, a la vista de la gente que pasa, sea a caballo o como nosotros, en un 4x4, por si quieres entrar y tomar un poco... Con lo que no sabemos con exactitud cuantos días llevaría esa leche allí... Debo deciros que súper David sobrevivió, y muy bien :)



A los hombres mongoles les encanta el vodka, es como la bebida nacional y les hace sentir orgullosos. No eres hombre si no puedes beber tanta cantidad de vodka, y a palo seco sea la hora del día que sea. Nos encontrábamos más de un día a Etka con sus amigos, recién levantados, nosotros después del desayuno, encerrados en el 4x4 de uno de los amigos, compartiendo vasos de vodka, y como buenos amigos, cuando nos veían, nos ofrecían, y mi pareja, al ser hombre, no podía decir que no, para mantener su virilidad y valor. Asi que... ¡traguito de vodka matinal! Mientras Etka y sus amigos se reían viendo como compartía sus costumbres... El vodka más famoso y que viene en distintos tipos de botella es el "Chinggis Khan", del cual se sienten muy orgullosos, y tiene como unos 40º, lo cual ¡no es poco!

Y con todo esto, aquí os dejo mis primeras experiencias en Mongolia. ¡Pronto más!

Bella Mongolia :)

Caйн cyyж байгаарай!, que se pronuncia en mongol, sain suuj baigaarai: Que estés bien :)

jueves, 19 de mayo de 2011

De Walt Disney






... Después de esperar tanto, un día como cualquier otro decidí "triunfar"...



Decidí no esperar a las oportunidades sino yo mismo buscarlas,
Decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución,
Decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis,
Decidí ver cada noche como un misterio a resolver,
Decidí ver cada día como una nueva oportunidad de ser feliz.

Aquel día descubrí que mi único rival no eran más que mis propias debilidades, y que en éstas, está la única y mejor forma de superarnos.


Aquel día dejé de temer a perder y empecé a temer a no ganar,
descubrí que no era yo el mejor y que quizás nunca lo fui.
Me dejó de importar quién ganara o perdiera;
ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer.

Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir.
Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener, es tener el derecho de llamar a alguien «Amigo».

Descubrí que el amor es más que un simple estado de enamoramiento,
«el amor es una filosofía de vida».



Aquel día dejé de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados y empecé a ser mi propia tenue luz de este presente; aprendí que de nada sirve ser luz si no vas a iluminar el camino de los demás.

Aquel día decidí cambiar tantas cosas...


Aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad.




Desde aquel día ya no duermo para descansar... ahora simplemente duermo para soñar.




Walt Disney

miércoles, 6 de abril de 2011

Everybody loves babies




A Thomas Balmès film that takes a look at one year in the life of four babies: one from Mongolia, one from Namibia, one from San Francisco and one from Tokyo... All of them at the same time! Then, you can see how the environment and the culture within you are born affects from the moment you are born. Interesting...


viernes, 1 de abril de 2011

Vivencias y miradas alarmantemente diferentes, para un mismo barrio

Seidu es una persona que llega a Barcelona después de un largo viaje desde su país, muy muy lejos. Aquí os dejo el video donde podréis opinar vosotros mismos, la mirada del recién llegado, ponerse en su piel, en el de aquí, y ver diferencias culturales entre unos y otro. Una situación complicada

lunes, 14 de marzo de 2011

Relat: Què carai és un voluntari?

Voluntari és…

Força, és voluntat, és ajuda, és compromís, és donar suport, és ser una companyia, una guia, és ser lúdic quan tot sembla tristor, és creixement personal, és empenta.

Voluntari és… ser la crossa per a qui li manca la cama, és ser la mà que ajuda a caminar quan ja pot recolzar el peu, i és deixar anar lliure la persona quan ja veus que pot caminar per ella mateixa.

Voluntari és ser allà, sense fer res meravellós ni extraordinari, però sent molt humà. És donar-te a tu mateix, als altres, desconeguts, innocents i/o víctimes, i entregar-te incondicionalment. Sense esperar res, sense imaginar-te res, simplement comprenent, escoltant, ajudant, aprenent d’ells, que tenen molt per ensenyar-nos, i anant-hi des de l’essència del fons humà.

Ser voluntari esdevé una oportunitat per a l’altre, una esperança, un esbarjo, un no pensar en la meva situació quan estic amb tu, o bé veure-la diferent. Et converteixes en un imant, en una persona lliure dels seus actes que aprèn sobre coses que, potser, no s’havia plantejat encara. I tens la sort, en el fons, de poder ser la persona que va a ajudar, a donar, i no la persona que necessita rebre… Sense que t’importi allò que diguin, sense fer res de molt especial o difícil, fas molt – moltíssim - per unes poques persones que habiten en la nostra societat.

I cada vegada que plego del Voluntariat, em sento renovada, amb idees fresques, i amb la sensació de comprendre una mica millor el món i l’ésser humà. Només són 4 hores, però quines 4 hores! Diferents a totes les de la resta de la setmana: altruistes, motivadores, esgotadores, renovadores, actives, infantils, adultes, sorprenents, educatives… i aprens que pots ser diferent a com et pensaves, o fins i tot molt millor! Perquè quant hi ha i quant ens queda per apendre d’aquest món… Començant pel carrer, per tu mateix o per la persona que tens al costat. I d’aquí, a voluntari...

… una oportunitat per veure el món des d’uns altres ulls!



viernes, 11 de marzo de 2011

Artículo de crítica a las onegés africanas

Crítica a las onegés africanas, por Gustau Nerín (antropólogo)

Para saber más: Libro "Blanc bo busca negre pobre" ("Blanco bueno busca negro pobre")

En palabras de Francesc Mateu (presidente de la Federació de ONGD de Cataluña) "Bienvenido sea el libro si sirve para hacer una reflexión de la cooperación, pero es injusto cuando lanza graves acusaciones sin dar nombres ni apellidos"..."Nerín juega al equívoco, maneja datos de estudios de hace años y habla de un tipo de cooperación que ya no es la imperante".

Ignasi Carreras, director del Instituto de Innovación Social de Esade, apunta que "Ahora vende mucho cargarse la cooperación y quien quiera cargársela debe hacerlo aportando datos; las oenegés siempre pueden aprender y mejorar pero generalizar es arriesgado"..."El gran problema de África no es la cooperación sino las reglas del comercio internacional, el cambio climático... El papel de las oenegés es concienciar a los países del Norte de los cambios que deben acometer para mitigar esta situación"


jueves, 10 de marzo de 2011