miércoles, 22 de agosto de 2012

Colombia: Una primera parada en Bogotá


Mmmm... Colombia... se oye mucho en los medios de comunicación sobre este país: que si droga. que si disturbios, que si violencia, que si Shakira, que si mal país... ¿nadie habla de sus montañas? ¿o de su amable y volcada gente? ¿o de sus pintorescos paisajes? ¿o de su estupenda comida?


Intenso verde colombiano


Cierto es que hay determinados barrios a los que es recomendado no ir. Que el narcotráfico ha dejado mucha huella en este país y forma y formará parte de su historia. Que mucha mujer operada de arriba a abajo es mostrada por las avenidas (sobretodo por Medellín): operaciones estéticas financiadas por el narcotráfico y su mafia, paseando junto a los vagabundos con mirada apagada esperando algo de comer y durmiendo a cielo abierto. Que no puedes mostrar cámaras ni móviles por las calles y pasadas las 9 p.m. hay calles prohibidas que quedan sin alma, donde el miedo se instala en tu cuerpo solo de verlas, y que hablar por el móvil se convierte en algo que se hace solo "de puertas adentro".

Mujer comiendo en el mercado, pero siempre ¡A la orden!

Pero también es cierto que nos encontramos con gente extraordinariamente amable, abierta, dispuesta a conocernos sin pedirnos nada a cambio, a darnos consejos, a ayudarnos, a llevarnos a recorrer su país por el simple placer de darnoslo a conocer.


La Candelaria (Bogotá), donde abunda el arte urbano

Aterrizamos en Bogotá un viernes santo: la ciudad estaba en su casi totalidad concentrada en la avenida donde camina la procesión de semana santa: creyentes y más creyentes, cánticos religiosos, sermones, coches con altavoces pronunciando el nuevo testamento, el Cristo en la cruz, practicantes concentrados... sin duda: creencia, fe, devotos en su religión.


Procesión de Semana Santa en Bogotá


Fue bonito hacer coincidir el viaje por esas fechas para poder ver con nuestros propios ojos como de creyentes y practicantes son aún la mayoría de los colombianos, incluso en la capital de su país, y como recitan al son los diferentes cánticos o rezos.

La Candelaria es, puede, el barrio más conocido a nivel internacional de Bogotá (junto con el parque 93 para los más snobs): es el casco antiguo que cae de la ladera de la montaña y desemboca en el valle (ya todo urbanizado) lo que hace que, por su ubicación natural, sus calles van con subidas y bajadas algunas de escándalo, y la vista que queda atrás es bellísima con sus imponentes montañas verdes, lo que hace el barrio de La Candelaria aún más bello. Sus casas son de no más de dos o tres plantas, con tejados no muy resistentes pero todas ellas únicas en estilo: una rosada con porticones de madera, otra verde con decoraciones rojas, otra amarilla con toques azules.... caminar por sus calles es como sentirse por un pueblo de montaña en el que sus casas te aportan vida y color y la lluvia puede caer en cualquier momento. Entre sus casas, se encuentran la mayoría de hostales y albergues donde alojar a los turistas o expatriados. Son casas típicas con patios interiores donde la vejez les es bien latente. 


Vistas desde nuestro balcón en el barrio de La Candelaria

Calle 11, La Candelaria. Vistas desde la calle

Por sus calles se encuentran también pequeñas tiendas de no más de 40-60m2, muy humildes pero ¡con mucha vida! Gente que entra y sale, que compra o se queda allá para tomar "un tinto" (un café solo), productos típicos en sus escaparates difícil de resistirse a ellos: dulces de guayaba, jugo de tamarindo, obleas con arequipe (dulce de leche), mermelada o coco, bocadillos (dulces) de todo tipo... ¡mmmm rico rico!, camareros que te chillan "A la orden!" dispuestos a ayudarte y orientarte en tu decisión... Vida. ¡Y buena comida! ;-) 


Escaparates de las tiendas del barrio


Bajando sus calles llegas a la Plaza de Bolivar, donde se reúnen las familias los domingos, dan de comer migas de pan a las palomas, unos venden artilugios comerciales, otros intentan ganarse algún peso... en medio de sus señoriales e imponentes edificios. Cerca de Plaza de Bolivar, en la calle 11 dirección a la montaña, se reúnen bastantes restaurantes con una carta bien tradicional. Gran recomendación el hacer una parada para almorzar en alguno de sus restaurantes y degustar el ajiaco bogotano, una sopa típica servida en tazones de barro cocido que consiste en una sopa de pollo con diferentes tipos de "papa" (patata), un toque de crema de leche, alcaparras, y que lleva dentro una mazorca entera de maíz tierno. ¡Bien rico! Y para acompañarlo: una porción de arroz blanco y una (gran) tajada de aguacate con todo su sabor (no como los que se sirven en Cataluña!). De su ricura y mezcla de sabores, y de su relativa facilidad en la preparación, se está convirtiendo en uno de los platos colombianos más conocidos internacionalmente. Qué mejor que tener la oportunidad de probarlo in situ!!! 


Ajiaco


Obleas con arequipe - Vida en la calle
Como primer "tastet" de Bogotá, no pueden irse sin probar sus obleas con arequipe y coco, sin pasear por las calles de La Candelaria, sin pedir un tinto, sin pasear por la gran carretera 7 donde os encontraréis un montón de perros engalanados (nos sorprendió la cantidad de dueños que vestían "fashion" a sus perros, un desfile constante de monadas caninas por la carretera), sin comprar fruta por la calle ni bailar un poco de salsa, sin sentarse en alguna de las plazas para, simplemente, observar, sin entablar proactivamente conversaciones con su gente y llegar a conclusiones de la vida o conocer destinos locales que sin sus recomendaciones difícilmente conocerías. 

Bogotá será una entrada a la desconocida Colombia que los medios de comunicación no difunden, y que bien merece una visita profunda. Como dijo el piloto del vuelo internacional que tuvimos cuando aterrizamos...: 
¡Qué rico pisar tierras Colombianas!
¡Viva Colombia! 
:)

martes, 21 de agosto de 2012

Atzeneta del Maestrat



Este fin de semana pasado nos volvimos locos y decidimos ir a conocer que es eso de "Atzeneta del Maestrat", un pueblo de unos 1,500 habitantes en la provincia de Castellón (Comunidad Valenciana).


(Vistas desde su castillo)



Lo primero que me sorprendió: puertas abiertas en sus casas (¡como en África!). Parece ser que debe haber confianza entre los vecinos del pueblo... Pocas veces se utiliza la llave y mucho menos la alarma ("¿¿qué es eso??" algo indispensable en Barcelona cuando te vas más de 1 día!). 

Relajación.



(Preparados para ver el pregón de la tarde)



Y tranquilidad... 


Lo segundo: un pequeño gran pueblo: pequeño en tamaño, grande en historias individuales de sus habitantes, de vivencias, de tradición e historias. Grande en cómo sus habitantes comparten el pueblo entre ellos. Todos se conocen y se saludan, intercambian palabras... ni que sea un "Ei!!". Eso me gustó mucho: En lo que lleva de mes por Barcelona aun no me he encontrado a nadie que conozca por mi calle de Barcelona... ni un "eii", ni un "cómo vas?", ni un "nos vemos luego". Por no decir lo que nos cuesta vernos con los amigos... entre las distancias de donde vive cada uno, los diferentes horarios laborales, las diferentes aficiones... cuadrar las agendas para encontrar 1 minuto para verse se convierte en un trabajo de secretarios de ministros.... En Atzeneta ese problema no es tan latente: vas al Bar de Ramon y allí irán apareciendo todos, antes o después, al final del día siempre te habrás cruzado con alguien, tomada una cañita con alguno, unas pipas (les encantan), una llamadita, o lo que fuera. En Barcelona hasta nos cuesta llamar a los amigos de lo estresado que vamos! De eso, hay que aprender...


(Inicio de las fiestas de Atzeneta post-xupinasso)




(calle frente a la Iglesia)


Lo tercero: los niños desde bien pequeños juegan libres por el pueblo. Nada de encerrarse en casa jugando a la play, a la gameboy o a cualquier otro videojuegos: estiran piernas, se divierten y chillan sin problemas. Apenas pasan coches y que yo recuerde no vi ni un solo semáforo en el pueblo...

Como progenitor puedes estar tranquilo porque todos son vigilantes de todos: si estás en la terraza ves a tu sobrina, o a la hija del hijo de Paqui, y siempre hay alguien que sabe donde esta el otro y si pasa o no pasa algo y que dice que eso no se hace si eso no se hace (como en el poblado de Togoville, en Togo!!). Y todo eso estoy bien segura que fomenta la creatividad... Nunca había visto en un rincón tan pequeño tanto aficionado a la fotografía, al arte, a las manualidades... Atzeneta es un pueblo con mucho arte! Sólo hay que ver la de carrozas que salen en el pregón... ¡cuanta creatividad!

(Mujer en las fiestas de Atzeneta)

Aunque, por otro lado, no pasará un segundo que todo el pueblo se habrá enterado de tu nueva hazaña... ¡las noticias vuelan más que el aire en esta región! Así que cuidadito con lo que haces... 

Y por último y no menos importante... si algo define Atzeneta es TRADICIÓN. Un lugar donde las tradiciones no se han perdido y se mantienen, con la ilusión del primer día y con la implicación de su gente en todo su corazón: "tir de coloms" (disparar palomas y acertar, hay quien hace 10 de 10 ;) ), "els bous i les vaques" (encierros como en los de San Fermín pero más locales, más cada día, y con el calor del agosto), sobremesas de las de toda la vida con sus gintonics y sus puros, comidas en las que todo el mundo participa y uno trae el pan, el otro una tarta casera, el otro unas cervecitas... 

...y entre todos, uno a uno, suman y construyen Atzeneta.


(Encierro de toros y vacas en Ben-lloc)

Gracias Leo por darnos la oportunidad de conocerlo!

lunes, 6 de febrero de 2012

And by now, the colorful Mumbai :)



Mumbai also has magical parts: each neighborhood is a mystery. And walk through them the best way to discover them :)

There are areas where you have the feeling of being in England. With its green areas, you'll recognize that Bombay was a British colony with its stately buildings and their London's taxis (but sixties version ;)).






The Hindu influence is felt in the temples and in all Hinduism rituals that are done every day.



The Muslim influence, walking through neighborhoods where men are the majority, and women still scarce (and when they appear, most of them with its full burka). On Sundays their children get to play cricket in the streets fantasizing go far one day.



One of Mumbai's attraction is its mix of religions, although most of the population is Hindu or Muslim, notes (vs. other locations) the overrepresentation of minorities: you'll find Buddhism, Christianity, Jainism, Judaism, Parsis and Sikhs, and other unknown to me practiced every day in the slums.





One amazing photo of the quantity and mix of cultures you'll find in the same metropolis, is that about 200 languages ​​and dialects are spoken in Mumbay. Awesome! Walk in the streets is like to feel in a NY parade observing the different costumes people are wearing: the sari, the burka, the most fashionable Louis Vuitton look, the hijab, the clothes you've found yourself… certainly, colors and variety does not lack there :)




As for its buildings: as you can find the famous station (UNESCO World Heritage Site) Chhatrapati Shivaji, you will find also the luxurious and famous hotel Taj Mahal, where the wealthiest of Bombay come at night to take their luxury drinks, with air conditioning, trendy music, and like you were in the highest spheres of NY (actually, I, with my sneakers and my trekking pants, as much as I fix, I feel as "not suitable" for the local, Vs the maked-up beautiful local girls with their heels and trendy dresses from prestigious international brands). This chic atmosphere contrasts with the slum neighborhood that the hotel itself has just around the corner, where there are lack of water, food and schools.




In fact, from an NGO we visited ("Sonrisas de Bombay" - Mumbai's smiles-) told us that only poor people are walking throughout the streets in Bombay. Those who can afford it, will always drive, and never will "mix" with other pedestrians that only have the choose to walk ...

Concerning how I love to walk through my city...

As for beliefs, they are still around: In the slums is hard to evolve as many of curative treatments go against their religions. For example, we visited a leprosy center (thanks to the NGO "Sonrisas de Bombay") in which the owner told us that when trying to medicate patients of leprosy in the slums, they were astonished and thought that the devil had taken his body because his urine was red and his skin turned reddish (effects from the medication), so it was hard to make them understand that it was not the devil, but the cure of their disease.

Sharing this background, also abound economists, big multinationals growing up every day, and leading-edge technology.

Well sure, in Bombay you'll find everything: joy, sadness, tradition, modernity, fears, innovations, music and dances, disasters, luxuries, colors and … so many aromas to discover!



Mumbai and other places of India




Bombay is an explosive city.

Just landed, we left our luggage at the hotel supposedly "next to" the airport (by the way, the cheapest and cleanest hotel we were in this trip: 3 € per person per night and with a clean bathroom, truly a bargain! The counterpart: away from the center), to go direct to discover the lungs of Bombay. For that, we had to go down to the neighborhood of Colaba, south Mumbai, and it took nothing more and nothing less ... that 3h and a half by taxi! (btw: windows down counts as air conditioning).
Why? Because Bombay is a chaotic city: there are a lot of traffic, lots of people (it is the most populous city in India and the second largest city in the world), the city is immense, the cars are old, there are many great avenues through to circulate, and they love the horns, so the roads will be in the midst of an acoustic concert of horns, a visual circus of how drivers and passengers spit his food (something culturally understood as hygienic) and in the middle of a pollution of the old car engines.




The city moves slowly on their roads.



Well, we got it, we arrive: We walk through Colaba and the first thing we did was find accommodation for the coming night (we came with our flight from Barcelona with only the first night booked, the rest, we thought, we would take there once arrived and cheaper). To our surprise, all hotels that remained in the South, the price per night is not down from € 20-30 per person, and not expect great luxury ... In fact, when we paid € 3 per person at the first hotel, we had not even a mosquito and it was all clean, while now we had to pay 30 € per person (there was no choice if we wanted to be in the center and not to lose another morning traveling ...) and was accompanying us "Jimmy" (a cockroach) for every night at the hotel. So, I can confirm best price in India is not a guarantee of no animals, buy maybe for better bathrooms (and again: not always, that depends on the end of the city you are staying in). But that's not to blame the hotels: is the place where they are located that makes uncontrollable escaping / entering / leaving "small friends" at liberty.

This brings me to the topic: "local" hotels in India.

On this expedition we did for the South, we want to avoid mass tourist and went to the most real and local customs at all times. We caught their trains (no glass in the windows, street traders, with spittle, with constant glances "who are these 2 white traveling with us …" -real fact for almost 3 hours without stop…-), its local buses to move to town (without a door and again with constant looks like we're human ghosts –at the end, I put my scarf all over the head with my sun glasses, so no curly blonde hair can be looked at, neither green eyes -, I felt
like naked with all those eyes looking at me!), and sleeping in their hotels.



What an adventure its hotels .... Every hotel, a story:

In Tiruchirappaly, for example, we paid about 12 € per person, but the room seemed like the typical abandoned rooms of the films, with items broken, dirty sheets, and as for the bathroom ... better not to talk. When we opened the taps to wash our hands / have a shower, the water came, literally, red!, Like red wine…hmm .. Why appealing for renewed shower of heavy moisture out, right?;) If you like toilet paper, you may ask, they use to have. But not always, better if you carry with you or if you buy in any supermarket from a big city. In the same way, do not forget the flip flops: always go well for dirty bathrooms and walk away all over the dirty room, to not end with your feet dirtier than when you came.



In Chennai, windows and doors do not close at all and there was constant noise from the street. Years will suffice to give a mosquito net because there were some remnants of it ... but full of cobwebs, so better bring your own to avoid those pesky mosquito bites while you sleep. Also not bad if you bring your own sleepy bag, which saves you from all those who say clean sheets but they are dirty and wet… (real case).

Ah! Not
be surprised if people come in and out of your room like in they were in their own house... Hotel employees are checking things (i still don't know what they need to check). Even while you have a shower or sleeping! If you don't want them to enter, you must say so at the reception and make that perfectly clear. Lock the door does not work: they know how to open the door anyway (real case too).

After all these "curious" hotel experiences, they let you take a more real idea from what India is than, for example, the one I took when I explored the north a few years ago staying in the old traditional and well-reformed Maharajas palaces, with white tourists in their rooms, swimming pools, toilet paper, towels, and of course, not without Jimmys as a company. During the day you can of course still visit the authenticities of India as your soul desires, but at night you'll be away from the suburbs to get to your "bubble" hotel (always with the restrictions for being in India, of course) in which everyone will understand you, have more food than rice, bread and lentils, and a cooked breakfast in the morning with some croissants and coffee milk (do not expect that in "local" hotels).

If you venture to go to the
local hotels you'll find along the way in which almost do not speak English, most have not seen a tourist, and almost do not even know what you eat, undoubtedly the adventure will be much more authentic.


lunes, 23 de enero de 2012

Ni Hao China!



Y ahora China, la China Milenaria...




Viniendo de Mongolia, entrar en China fue un contraste: Primero, la cantidad de cosas (materiales) que abundan: puestos de comida por todos lados, colores, bazares con utensilios que nunca sabes para qué te podrían servir, mucho de todo y customización para todo lo que desees, gente, mucha gente, por todos lados, bicicletas en lugar de caballos... civilización, in extremis, pero civilización...





Fue una buena decisión el combinar Mongolia y China en el mismo mes, porque te permite vivir con más intensidad los contrastes de ambos países: la naturaleza pura y la baja densidad de población (de hecho, en Mongolia hay más animales que habitantes), Vs el crecimiento urbanístico imparable y la alta densidad de población.


Entramos por Beijing. No fue una ciudad que estéticamente me gustara mucho. Más bien la encontré fea y algo descuidada. Salvo algunos pequeños y alejados barrios que se mantienen como antaño, el resto está en un intento de crecimiento que se queda entre lo original y lo nuevo a medio camino, siendo esto pues también característico de las ciudades que crecen, y que crecen tan rápido. Ni son tan bellas como las ciudades tradicionales, ni tan modernas en su conjunto como las más innovadoras. Suerte de los templos y palacios que se mantienen aunque el reclamo turístico los haga algo pesados de visitar.

según barrios




Si más no, también va por zonas o barrios. La zona financiera se caracteriza por edificios altíííísimos, a los que el vértigo les puede hacer una mala pasada, con calles amplias y servicio de limpieza callejero. Las zonas residenciales son más bien calles estrechas (en algunas no pasa ni un carro), con edificios a tamaños diferentes, sucios, sin servicio de limpieza, no recuerdo semáforo alguno y si lo había, nadie le hace caso, y con más bicicletas que coches de último de modelo. Es xulo cuando vas por estas calles y te encuentras a dos chicos jugando a cartas en una mesa de estas bien bajitas con sus dos taburetes, a los abuelitos sentados no haciendo nada más que contemplando el panorama mientras van soltando alguna que otra sonrisilla, los ciclistas que va esquivando a los peatones, y, lo que yo me perdí, me han reconfirmado que a las 5 de la mañana cuando parte de Beijing se levanta (unos aún no se habrán acostado, no de la fiesta pero de la nocturna jornada laboral), los parques se llenan de personas haciendo sus ejercicios de Tai Chi para despertar y estirar el alma y el cuerpo. Cada día. Algo sagrado. Beijing es tan grande que si te alojas en una pensión alejada de los parques y te levantas como pronto a las 7 de la mañana, no lo vas a llegar a ver. Ya lo dicen, ¡a quién madruga Dios le ayuda! Mi problema es que no soy creyente... con lo que siempre voy a mi aire ;)




Una de las aventuras para un no oriental es ir en tren. Perdonad, rectifico: Una de las aventuras en China para un no oriental es hacer todo el proceso que constituye ir en un trayecto de tren: Ir a la estación ferroviaria Norte de Beijing, hacer cola, y cola, y cola, y cola, en una sala con un aforo limitado desconocido rebosando de gente, asegurarte de que no te hayas equivocado de cola (cada número de taquilla tiene su fin, el problema es que, salvo una que pone "For foreigners", todo el resto está en chino -nada en inglés- con lo que sobrevivir allí es más que una odisea). Cuando consigues llegar a tu taquilla, si es que lo consigues, porque si llegas a las 12.31 después de hacer 3h religiosas de cola, te cierran la puerta en tus narices: cumplen sus horarios. Y vuelve al día siguiente... (verídico).




Entonces, paso 1 (saber dónde ir y a qué cola debo añadirme): Hecho.

Paso 2: conseguir aclararte con la taquillera para comprar tickets para el día que quieres, para el destino que quieres, y para el tipo de asiento que quieres (se venden asientos de pie, sentados, o de litera) y obviamente apenas hablan inglés. De hecho, a nuestra mayor aventura, la chica que nos tocó no hablaba ni una pizca de inglés, con lo que se tuvieron que cambiar de compañero para poder avanzar algo en la gestión...


1r problema: La manera en que pronunciamos los destinos (tal cual se lee en latino: ej: Pingyao) no les suena a nada ni al que nos atiende, ni a sus compañeros, y da la sensación que se empiece a formar un debate delante nuestro entre los taquilleros intentando descifrar nuestro destino... tic tac tic tac. Mal vamos. No sabemos xino ni pronunciar sus vocablos correctamente. ¿cómo lo hacemos?

¡Gracias Lonely Planet que tanto nos salvas en estos países! Lonely tiene escrito el nombre también en chino: es lo único que saben reconocer (los que saben leer). Ok: ya saben dónde queremos ir.




2º problema: Acordar las fechas: Les apuntamos en un papel las fechas para las que queremos los trayectos: uno en 4 días y otro en 6. Respuesta: No posible, sólo comprar billetes para hoy, mañana o pasado mañana... WTF!!!!!! ¿¿¿Tanta cola para nada??? (obvié deciros que no se pueden comprar por internet. Sino, no estaríamos encerrados en la estación de Norte de Beijing...).

...

No queda otra: volvemos al día siguiente para comprar el 1r billete, y para los de vuelta los habremos de comprar en otra ciudad (¡vivan las colas infinitas en China!). El comprarlos en otra ciudad nos permitió ver colas menos civilizadas que en Beijing donde empezaba una batalla. Aunque debo decir que son asfixiantes, cuando se acerca la hora de cierre de la taquilla, las personas se empiezan a apretar entre sí a modo sandwich que junto con el ingrediente calor de verano chino y las horas de espera que puedas llevar allí (en una estuvimos desde las 7-8h de la mañana hasta las 12.30h) se hace bastante insoportable de llevar.

Ante todo este panorama: tip: cuanto antes los compres mejor, los asientos sentados vuelan, y ir de pie 14h en un trayecto con multitud de gente + vendedores ambulantes no es una muy buena idea... fascinante y divertido de ver por unas horas, no por 7h (como nosotros estuvimos) o 14h, y menos si te coincide con la hora del sueño... ou yeah! ¡¡China no duerme!!. Así que para los que tengan dinero, les recomiendo el avión para moverse de ciudad a ciudad.

En fin, que volvemos al día siguiente y conseguimos los tickets, sentados. El próximo paso es volver el día del trayecto, encontrar cuál es tu vía, y encontrar cuál es tu asiento...

Paso 3: Hacia la 1 de la mañana nos dirigimos a la estación. Sorprendente: decenas de personas duermen en sus afueras con sus equipajes esperando a que sea el día siguiente o bien para comprar el ticket o bien para viajar. Es como un hotel... en abierto.

Entramos en la estación, medio a oscuras al ser de noche. Y tras vueltas y vueltas (parecía que curioseáramos todos los escondites de la estación, cuando, muertos de sueño, tan sólo buscábamos nuestro andén para echarnos una siestecilla española hasta que nuestro tren con destino Datong saliera). Lo conseguimos: debe ser allí, hay multitud de gente: Gente durmiendo, gente leyendo, gente haciendo dibujos a lápiz de la gente en espera, gente estirada por los pasillos, gente comiendo, gente aburrida... Buscamos nuestro hueco: imposible. No hay ni uno (aunque ellos tienen una habilidad innata para encontrar huecos donde sea: sorprendente). Nos vamos a la cafetería cerrada de la esquina. Cogemos allí unas sillas y unas mesas, y a dormir, como el resto de chinos, hasta la hora que sale el tren (y porque no decirlo, con un poco de miedo de que nos roben al dormirnos... pero nada pasó :)).

Subimos al tren, ¡cuánta gente! Son asientos sin separaciones (con lo que en una butaca con un espacio para 3, pueden acabar sentándose 6 personas -literal- y nos toca entre 2 y 2 personas. Uno enfrente del otro. Con la ventana que no cierra y el chico de enfrente que, como de costumbre "higiénica" en china, sólo hace que escupir por la ventana pero más de una sustancia acaba en mi pie...

La mayoría de los pasajeros van provistos con sus bolsas de comida. El tren está a reventar. No solo los asientos van a tope sino que los peajes de pie también se han vendido: Gente que entra y se queda de pie en el estrecho pasillo. Tampoco es que sobre mucho espacio para las maletas... Suerte que entramos de los primeros. Es alucinante la de gente que llega a entrar en un vagón y la de vida que puede llegar a tener. Hay que estar allí para verlo y experimentarlo y que no se quede en una foto de periódico. ¡Es su día a día!

En fin, la feria empieza cuando, tu ya no ves ningún espacio ni en el pasillo (pasajeros pacientes de pie con sus hijos protegidos de los pisotones de la gente que sube/baja sentados entre sus piernas) ni en las butacas, a nuestra sorpresa empiezan a aparecer vendedores ambulantes con carros de compra. Sí señores, con carros de compra, entre taaaanto espacio. ¿Y qué venden? unos algo para cenar (nada apetecible para mí en ese momento, sinceramente, pero ya llevábamos nuestra pasta para llevar comprada en una tienda local :) ), otros artilugios de colores y luces como los que puedes encontrar en cualquier bazar chino del mundo. Y me pregunto, si se pasean a las 3 de la mañana por el tren vendiendo estas cosas... será que tienen negocio. ¿quién comprará esas cosas? Cada cultura es un mundo.

Las 7.30 de la mañana, por la hora que es, deberíamos estar llegando a nuestro destino. Como no hay electricidad afuera, no se leen los carteles de las estaciones de tren donde paramos. Preguntamos a la gente pero no nos entendemos porque no hablamos chino. Suponemos que es aquí. Está muy oscuro pero por la hora que es, debe ser aquí.

La que liamos para salir del tren: coge las dos mochilas de backpacker llenas hasta el final, pisando sin querer y tropezando con la gente del pasillo, cuando lo consigues, consigue moverte con la mochila en la cabeza hasta llegar a la puerta del vagón. Y... sorpresa, la zona de la puerta del vagón también va llena: Parece un tetris humano: Unos sentados y otros de pie, pero todos perfectamente encajados sin espacio a depositar un solo pie. ¿Cómo salir? Confiaremos en que cuando el tren pare, nos harán espacio y podremos salir corriendo... Y meses más tarde, aún no sé cómo conseguimos salir de allí sin accidentar a nadie (la gente nos ayudaba y reía, de hecho, al ser de pelo de color claro, blanca y alta, mientras esperaba a salir me hacían fotos con sus móbiles, y me escribían cosas en chino en la mano... puede que mejor no saber qué llevaba escrito en mi mano...). Pero la cuestión es que salimos. El tren se va. Queda la estación, unos pollos que andan sueltos por allí, y nosotros. Todo muy oscuro. Conseguimos localizar el cartel: ok, parece que sí es aquí. Y así nos empezamos a adentrar en la china más profunda.

Toda una aventura.

Pingyao