lunes, 23 de febrero de 2009

Danza oriental, abriendo corazones


Es curioso como después de un taller de conciencia corporal, realizado con el objetivo de aprender a soltarse libremente en la danza oriental, una puede cambiar tanto. La danza te enseña que cuanto menos pienses, más te liberes, más te dejes llevar, más fluyen todos tus movimientos, más te dejas sentir, más te dejas llevar, más te olvidas de las pautas y de la técnica y ésta te sale sola, desde dentro, y todo ese sentimiento y ir y venir de emociones que fluyen libremente, se refleja en los movimientos que se ven desde fuera. Se siente la pura armonía.

Bailar desde dentro es una experiencia única que gracias a este intesivo taller (María te estaré eternamente agradecida!!) he podido aprender. Sin él, no lo sabes pero tan sólo bailas desde fuera, sin estar conectado a tí mismo, desde un nivel superficial, algún pensamiento te bloquea la mente y tu le das cabida, cuando, si aprendes a olvidarte de todo, a dejarte sentir y sucumbirte al movimiento, es cuando realmente, tu cuerpo y tu alma danzan, aprenden, y se funden en una.

Es curioso como danzar no solo en el teatro sino también en la vida, te hace sentir más libre, menos vulnerable, y con más fuerza, como si nada pudiera destruirte porque ya tienes todo lo que necesitas: la conexión contigo misma.


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